Arces y Alces
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9/2/16

La Tuque II: Parc des Chutes de la Petite Rivière Bostonnais


Siguiendo con el segundo capítulo de esta miniserie dedicada a la población de La Tuque, no tenemos que pasar por alto uno de los parques más importantes de la región Haut-Saint-Maurice: el Parc des Chutes de la Petite Rivière Bostonnais.

Se encuentra en la entrada sur de esta población y es uno de los principales lugares turísticos y de actividades accesible durante todo el año. Aquí podemos, desde pasear tranquilamente con la familia visitando alguno de sus exposiciones culturales, hasta practicar esquí de fondo o raquetas en invierno.

En verano es obligatorio recorrer el sendero principal. Es circular y pasa por los principales puntos de interés del parque. La primera parada es una gran torre de observación de veinte metros de altura desde de la que se ve toda la rivière Saint-Maurice.



Rivière Saint-Maurice. Vistas desde la torre de observación del parque

Este sendero baja bordeando una cascada de treinta y cinco metros (una de las más altas de Quebec) y termina en Centro de interpretación del comercio de pieles y el Circuit Félix-Leclerc en el que hay una exposición sobre el corredor de madera.


Sendero principal


Cascada

La exposición se centra en las explotaciones forestales del siglo XX y explica cómo se explotaban los montes que se encuentran junto al río y cómo se trasladaban los troncos río abajo aprovechando la fuerza del agua. Una serie de maquetas nos ayudan a imaginar cómo los trabajadores dormían y se trasladaban en embarcaciones-hotel y cómo este río se convirtió gran mercado de madera. 

* para más información, os recomiendo leer la anterior entrada sobre la industria maderera de esta región: La Tuque I: La industria forestal de Quebec



En el mismo parque también se puede visitar una exposición de la fauna local con todo tipo de bichos disecados. El más espectacular es un alce de más de dos metros de altura.


Exposición de fauna local







11/1/16

La Tuque I: La industria forestal de Quebec


En mi entorno más cercano, la mayor parte de mis amigos son Ingenieros Forestales y se dedican a trabajar en este mundo (tanto en su vertiente técnico/industrial como en investigación). Para ellos Quebec siempre ha sido sinónimo de bosque, naturaleza y animales; pero sobre todo, de árboles y madera.



El verano pasado estuvimos visitando a dos amigos forestales que decidieron descubrir el Quebec puramente forestal y para ello optaron por no quedarse en Montreal. Llegaron a Canadá con un visado de trabajo de un año y tenían muy claro que si querían trabajar en este mundillo, en una gran ciudad no lo iban a conseguir. 

Quebec es el paraíso de los forestales pero al mismo tiempo es un mundo de difícil acceso para el foráneo sin contactos. Si ya en las ciudades funciona el boca a boca (su eufemismo norteamericano es el networking) en las zonas rurales es lo único que funciona. De la misma manera que si quisiéramos trabajar en Asturias ni locos nos mudaríamos a Madrid esperando que nos surja una oportunidad laboral, en Quebec no nos podemos establecer en Montreal esperando trabajar como forestal en alguna población rural.

Y de esta manera, una semana fría de febrero, esta pareja aterrizó en La Tuque y gracias a ellos pudimos conocer toda esta región tan poco turística pero puramente québécoise.




La Tuque


La Tuque es una población con más de once mil habitantes situada a medio camino entre Shawinigan y la región del Lac-Saint-Jean. Es la segunda municipalidad más grande de todo Quebec con casi 30.000 km2 de bosque accesible solamente por caminos forestales.





Su origen se remonta al siglo XVII. Exactamente en 1634 se inauguró en la desembocadura de la rivière Saint-Maurice (en la actualidad se encuentra la ciudad de Trois-Rivières) un nuevo punto de comercio de pieles de la Nouvelle-France. Estos puestos de comercio siempre se construían en la orilla del río Saint-Laurent para facilitar transporte de pieles hacia Europa. 


Trois-rivières. Poste de traite 1634


Los comerciantes de pieles y madera (trappeurs et traiteurs) surcaban la rivière Saint-Maurice desde su desembocadura hasta el Lac-Saint-Jean en busca de animales que cazar y árboles que cortar. No hay que olvidar que no había caminos y la única manera de recorrer la región era a través de los ríos.

Durante sus expediciones se topaban constantemente con una montaña achatada de más de doscientos metros de altura que llamaba la atención por estar completamente pelada. Debido a que destacaba claramente en un paisaje tan monótono y a que estaba situada a medio camino, la establecieron como punto de encuentro y de referencia en sus viajes. Como les recordaba a un gorro, la llamaron La Tuque (palabra que en francés significa gorro de lana) y con el paso de los años pasó de convertirse en un simple punto de encuentro a un pequeño asentamiento que fue creciendo y creciendo hasta convertirse en la población que es hoy en día. 

Actualmente pasa por esta población la carretera 155 (R-155) que conecta Shawinigan con el Lac-Saint-Jean. Discurre bordeando el río y es una de las carreteras con las vistas más bonitas de Quebec.
(link con información adicional)

Durante el siglo XX la importancia de la industria maderera se intensificó y la población creció y creció, cobrando más y más importancia. Como la carretera actual no existía, los troncos se lanzaban río abajo y si se atoraban, se volvían a su cauce con ayuda de explosivos.





Hoy en día las explotaciones forestales siguen siendo el motor económico de esta región y cubren todo el abanico de empleos relacionados con las explotaciones forestales: personal específico para realizar las cortas, técnicos responsables de gestión, inventarios, bomberos forestales, industria del papel, medio ambiente y un largo etcétera. De hecho, aquí se encuentra la École forestiere de La Tuque, en la que se pueden cursar estudios superiores. 



¿Y cómo es el día a día? 


Antes de seguir leyendo, si sois animales de ciudad, este pueblo no es para vosotros. Aquí no hay bares chic, tiendas de ropa de grandes cadenas ni los últimos espectáculos. La Tuque es un pueblo igual que cualquier pueblo de diez mil habitantes de España que no tenga cerca una gran ciudad. 

Pero si os gusta la naturaleza, pescar al lado de casa, la caza mayor (si, podréis cazar un ciervo de siete puntas), esquiar, patinar, hacer raquetas o bañaros en lagos, entonces sí que os podéis plantear venir a vivir aquí.

Además, en contra de la impersonalidad que encontramos en la mayor parte de los pueblos dormitorio de los alrededores de Montreal o Quebec, en La Tuque intentan que la gente se quede, que disfrute, que lo pase en grande y que no tengan ganas de marcharse a la ciudad. 


¿Qué os ha parecido? Seguro que a mis amigos más cercanos les ha encantado la idea de cambiar Montréal por La Tuque. De hecho, si les digo que me recuerda mucho, mucho a Solsona (población catalana en la que hemos vivido) aún les apetecerá más. Y si además les digo que en el próximo post voy a hablar de los paseos en trineos de perros como algo normal, entonces ya seguro que no se van a poder resistir. ;-)



Enlaces de interés:

La Tuque. Página oficial del ayuntamiento.
Parc des Chutes de la Petite Rivière Bostonnais.
La Tuque y ses regions 







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